Fake News: ¿Noticias falsas o periodismo inescrupuloso?

La falta de profesionalismo y de ética enturbian la credibilidad de la información digital.

Periodismo digital Por: Carlos Mondino 24 de febrero de 2017
FAKE NEWS (1)

Como te mencionamos estos días en los artículos de Mark Zuckerberg, o en el de Google y su alianza con Chequeado.com, o un tiempo más atrás en los titulados “Estrategias para reconocer noticias falsas en Internet” y “Detecta noticias falsas en la web y evita replicarlas”, la proliferación de Fake News nos preocupa, principalmente por nuestra dedicación al periodismo digital y al fomento de esta actividad.

Los medios de comunicación dejaron de intentar mostrarse “objetivos” en el tratamiento de la información, brindando en la actualidad información sesgadas por intereses económicos o políticos y sin renegar de ello, (lo que en una opinión personal produce menos daño que el hipócrita disfraz del pasado), pero de esto hablaremos más adelante.

La lucha ahora es contra la falta de ética a la hora de publicar hechos periodísticos de gran importancia para la sociedad y la réplica de información falsa, sin olvidar al anonimato periodístico y mediático.

Tres grandes de la información contra las Fakes News
A la batalla contra esto, en la que estarían combatiendo arduamente Google y Facebook, ahora se suma la enciclopedia online más grande del mundo.

Wikipedia comenzó a buscar una mayor verificación de la información que agregan sus usuarios. Teniendo en cuenta que en muchas ocasiones es consultada como única fuente de información.

Según cita el sitio Clases de Periodismo “Wikipedia ha estado tratando con noticias falsas durante 16 años, y hemos desarrollado amplias políticas para determinar lo que es una fuente fiable o no”, dice lianna Davis, director de programas Wiki Edu, quien remarca la importancia de que las entradas sean neutrales, basadas en los hechos, y que siempre deben divulgar la totalidad de sus fuentes”.

La ética, el seudo periodismo, la política y el anonimato
Raúl Fraga Juárez (‏@fragajraul) periodista mexicano y autor y coordinador del primer Diplomado de Seguridad Pública, considera que "saber contar historias es indispensable; garantizar su veracidad es insustituible".

Y es por este surco que se encauza la cuestión de la proliferación de noticias falsas. La falta de chequeo de fuentes confiables de información, como así también la proliferación de medios de comunicación de dudoso origen y sin respaldo de una persona o empresa de existencia comprobable.

La necesidad imperiosa por comunicar noticias que respalden creencias políticas o religiosa, el intento de generar un flujo de visitas que aumente sus ingresos económicos, o la simple réplica de contenido viral para generar confusión social, producen una oleada de impactos de datos no chequeados en las audiencias, quienes no se toman el tiempo de cotejar la veracidad de lo publicado(ya que no son ellos quienes deben hacerlo), compartiendo los enlaces una y otra vez hasta que finalmente queda en el imaginario popular como un hecho real.

Es aquí donde comienzan a importar las herramientas utilizadas por los grandes de Internet, quienes están intentando sancionar y filtrar a los medios que publican o replican información fraudulenta.

De todos modos debería ser en la raíz donde generar el cambio. Y la raíz está en la educación de los futuros comunicadores y en su ética y moral. Pero también es necesario que los usuarios y las audiencias sean educadas al respecto.

Todos tenemos una tía o un tío, una amiga y muchas veces hasta colegas que al ser impactados por un titular en las redes sociales, comparten el post sin ni siquiera haber leído el contenido de la noticia, y además le agrega un comentario expresando su indignación al respecto.

Este tipo de audiencias, son carne de cañón para comunicadores inescrupulosos que buscan impacto y viralidad. Luego en el contenido de la publicación se escudan tras la conjugación en “potencial”, la que protege legalmente a los periodistas, pero que no es de ese modo que debe ser usada.


Gregorio Badeni en su libro "Doctrina de la Real Malicia", publicado por la Academia Nacional de Periodismo en 2005, explica que el emisor de una información u opinión inexacta, e incluso ajustada a la realidad si es agraviante, queda exento de responsabilidad civil y penal si adecua su conducta a alguna de las siguientes variantes:

1) Formular la expresión atribuyendo directamente su contenido a la fuente pertinente. La fuente debe ser individualizada con precisión, siendo insuficiente una referencia genérica.

Además, el emisor debe acreditar la existencia de la fuente invocada.

2) Utilizar un tiempo de verbo potencial y no asertivo.

3) Dejar en reserva la identidad de los agraviados por la nota periodística. No se deben publicar sus nombres o cualquier otro dato que permita su individualización.”


Es por ello que desde lo medios de comunicación deben comenzar a trabajar de tal manera que sus artículo periodísticos se diferencien de las publicaciones virales. Es necesario que se alejen de las estrategias que utilizan los “pasquines” digitales, más allá de su resultados en las analíticas.

Hacer un giro hacia el periodismo serio, comprometido con la realidad y con la finalidad de informar, educar y proteger a la comunidad es el primer paso para derrotar a las Fake News.


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